Intolerancia a la lactosa, preguntas y respuestas… Tu Farmacia al rescate

He tratado de buscar un consenso, pero he encontrado varias discrepancias entre las cifras que he podido recopilar. Unos estudios dicen que aproximadamente el 35%, otros el 40%, e incluso he llegado a leer el 70%.  Con estos números tan elevados, parece que estoy hablando del tanto por ciento de españoles a los que les gusta el fútbol, pero por desgracia, el asunto de hoy trata de algo más serio, son cifras sacadas de estudios que determinan el tanto por ciento  de españoles que padecen en mayor o menor intensidad una intolerancia a la lactosa, las cifras cuanto menos, asombran.



Lo cierto es que las intolerancias alimentarias están en continuo aumento, afectando a la sociedad y dificultando las tareas diarias de la población que las padece. Es por eso que desde las farmacias debemos estar alerta para detectarlas, ya que somos uno de los primeros puntos de consulta sobre cuestiones relacionadas con la salud. Antes de seguir con el artículo, me gustaría dar un toque de atención a todos aquellos pacientes que se auto-diagnostican intolerancias alimentarias, mucho cuidado con esto, un falso diagnóstico de una intolerancia a la lactosa, además de afectar a tu bolsillo, ya que recurrirás a productos y tratamientos más costosos especialmente destinados a paliar esta patología, corres el riesgo de padecer algún tipo de déficit nutricional sin justificación alguna.

Un breve resumen sobre lo que es la intolerancia a la lactosa…

La lactasa es la enzima encargada de metabolizar la lactosa (vulgarmente conocida como el azúcar de la leche). Este azúcar está presente en muchos alimentos, como son evidentemente los lácteos, también como excipiente en multitud de medicamentos, además de otros productos y/o alimentos procesados. El déficit de este enzima, provoca que ante el consumo de productos y/o alimentos que contienen lactosa, estas personas sufran una serie de episodios y problemas digestivos que van desde dolor, distensión abdominal, espasmos y flatulencias a episodios más serios que cursan con diarrea y otras afecciones de diversa consideración. Evidentemente, estos síntomas varían en función del grado o tipo de intolerancia que se padezca, además del tipo y cantidad de alimento ingerido y suelen tardar en aparecer entre media hora y 2 horas desde la ingesta.

¿La intolerancia a la lactosa, es un problema de nacimiento…?

No tiene porqué, de hecho la mayoría de los casos se desarrollan con el paso de los años. De hecho, en condiciones normales, la actividad de la enzima lactasa es máxima durante la infancia, pero lo normal, y esto ocurre en 2 terceras partes de la población, es que esta actividad vaya disminuyendo progresivamente con el paso de los años. Comentar también que realmente solo necesitamos el 50% de los niveles de esta enzima para suplir esta función digestiva con normalidad.

Dicho esto, vamos a resumiros los diferentes tipos de intolerancia a la lactosa con los que nos encontramos:

  • Intolerancia Congénita: Se padece desde que se nace, y se caracteriza por una ausencia total de la enzima lactasa. Este tipo de intolerancia a la lactosa es incurable, y la solución es la ausencia total de lactosa en la Es la más agresiva de todas las intolerancias a la lactosa, pero es la menos común de todas, siendo en los Países Nórdicos donde se da una mayor prevalencia.
  • Intolerancia Secundaria: Es una intolerancia a la lactosa que se ha desarrollado por algún tipo de patología secundaria a nivel de la mucosa intestinal, como una gastroenteritis, enfermedad de Chron, desnutrición, intolerancia al gluten, infecciones… Es más común en países en vías de desarrollo y normalmente tiene cura una vez que solucionamos la patología de origen.
  • Intolerancia Primaria: Es la más frecuente de todas y es una intolerancia a la lactosa que aparece normalmente a partir de los 2-3 años de edad aproximadamente (aunque puede aparecer en cualquier etapa de la vida). Se debe a una pérdida progresiva la síntesis de la enzima lactasa en nuestro organismo, es incurable y normalmente requiere que se tenga un control de lactosa en la dieta.

¿Hay tratamiento, podemos evitar estos síntomas…?

Siento deciros que en la mayoría de los casos de intolerancia a la lactosa, se requiere un control más o menos exhaustivo en su ingesta, incluso habrá ocasiones en los que se requiera una ausencia total en la dieta, como ocurre en los casos más severos como son los intolerantes primarios.

Cuidado con las restricciones nutricionales…

El principal problema de estas restricciones nutricionales se presenta fundamentalmente por la ausencia de lácteos en la dieta, ya que esto puede constituir un importante factor de riesgo de padecer osteoporosis. ¿Padeces de intolerancia a la lactosa y tienes que suprimir o limitar los lácteos de tu dieta…? Hay que ponerse en manos de expertos, y asesorarse en pautas correctas de alimentación, ya que los lácteos son una de las principales fuentes de calcio. Además, el calcio contenido en lácteos, presenta muy buena biodisponibilidad para una mejor asimilación por nuestros huesos. La supresión de lácteos sin un control nutricional adecuado, no solo puede ser responsable de de una dieta pobre en calcio, sino también de otros nutrientes importantes para nuestro desarrollo como lo es el fósforo o la Vitamina B2, así que mucho cuidado con los falsos diagnósticos, y con no asesorarte correctamente.

¿Qué podemos hacer…?

Si eres papá o mamá y tu bebé tiene un problema de intolerancia a la lactosa, debes saber que en una farmacia encontrarás productos destinados a la alimentación pediátrica con ausencia total de lactosa. Son productos que presentan una buena asimilación de calcio y tienen un valor nutricional muy similar a los convencionales.

En el caso de la población adulta, tienes otros alimentos ricos en calcio, como lo son el repollo, la col, el brócoli, las algas, la sardina, el salmón o las bebidas de arroz, avena o almendra, tan de moda hoy día en los stands de los supermercados. Además, existen alternativas nutricionales, como los archiconocidos “lácteos sin lactosa”, que normalmente son productos a los que se le ha añadido lactasa, para que la lactosa pueda ser digerida y metabolizada.

Pero ya os digo, poneros en manos de expertos en nutrición y que os asesoren, que vuestra salud os lo va a agradecer.

Soluciones en Farmacias…

Vas a comer fuera de tu casa y no sabes lo que te ponen por delante, o lo sabes y te apetece meterte un heladito en el cuerpo en verano. Para estos casos, debes saber que existen suplementos que contienen lactasa para que puedas comer tranquilo y evitar así males mayores. Estos suplementos a base de lactasa, son muy seguros, de hecho la mayoría de derivados lácteos y leches libres de lactosa  que copan las vitrinas de los supermercados, si miras su etiquetado, podrás observar que lo único que han hecho es añadir lactasa, ya que el proceso de extracción de lactosa de estos alimentos, sería mucho más costoso.

Algunos de estos suplementos de venta en Farmacias son:

  • Nutira Masticable: Contiene 4500 FCC de lactasa en formato comprimidos masticables y va destinado a personas con intolerancia a la lactosa con síntomas leves o moderados. Se pueden tomar hasta 4 comprimidos de Nutira Masticable a la vez.
  • Nutira Forte: Contiene 9000 FCC, y está especialmente pensado para personas con intolerancia a la lactosa entre moderada y fuerte. Se pueden tomar hasta 2 cápsulas de Nutira Forte Caps a la vez.

Son aptos para diabéticos y no contienen gluten, se recomienda su administración justo antes de consumir cualquier producto susceptible de contener lactosa. La dosis diaria recomendada depende del tipo de intolerancia y del alimento consumido. Si el consumo se va a prolongar en el tiempo, se aconseja repetir una toma a los 30-45 minutos aproximadamente.

 

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Autor

Lalo Gastalver

Farmacéutico Comunitario

Lalo Gastalver es Licenciado en Farmacia y Máster en Marketing Farmacéutico. Mi inquietud por el mundo de la Farmacia me viene desde muy pequeño, mi padre Fernando y mi abuelo Jaime dedicaron su vida a esta bella profesión que llevo desarrollando desde el año 2003 en Fuengirola Málaga. Mi madre me dice que no soy farmacéutico, que soy Boticario como lo fue mi padre. Ahora os preguntaréis ¿Qué diferencia hay? Pues muchas, me encanta escuchar a los pacientes, resolver todas sus dudas, charlar con esos abuelos que te buscan más por conversar un rato que por la dispensación en sí, ayudar a dejar de fumar, a adelgazar y a todo lo que mi formación me permita.

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