Hablamos de Diabetes… Diabetes tipo I y Diabetes tipo II

La diabetes, es un conjunto de alteraciones en el metabolismo que provocan un aumento de los niveles de glucosa en sangre. Para entender bien qué es la diabetes, debemos saber el origen.

La insulina, es una hormona que se segrega en el páncreas, cuya función es captar la glucosa presente en el torrente sanguíneo y transportarla al músculo, a nivel hepático o al tejido adiposo para que pueda ser utilizada como fuente de energía o almacenada como reserva.

La principal singularidad de esta patología es que hay personas que no son capaces de producir insulina; Diabetes Tipo I, y otras que no producen suficiente insulina o bien que las células de su organismo no la usan correctamente; Diabetes Tipo II. Aquí empieza el problema, ese  defecto en la asimilación de la glucosa por las células de nuestro  organismo acarreará sin lugar a dudas otros problemas para nuestra salud si no se toman las medidas oportunas: Problemas oculares y retinopatías, ulceraciones en pies y piernas que pueden llegar a provocar amputaciones, insuficiencia renal, problemas cardiovasculares e inmunológicos.

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¿Cuáles son las primeras señales que pueden alarmarnos?

Visión borrosa, picor excesivo en extremidades, aumento de apetito con pérdida de peso, sed que no sacia con hidratación, excesivo cansancio y fatiga  y un aumento de micciones.

¿Cuándo acudir al médico? Cuando tus niveles de glucosa en sangre en ayunas superen los 126mg/dl.

La Diabetes tipo I al no tener nuestro organismo capacidad de producir insulina, evidentemente es más seria, además es crónica y no tiene cura. Suena mal pero estad tranquilos, porque adoptando un estilo de vida con una alimentación adecuada, evitando el sedentarismo junto al cumplimiento de un tratamiento adecuado es una enfermedad controlable. Hay que destacar que afortunadamente, sólo el 5% de los casos de diabetes son tipo I, además suele aparecer en edades tempranas (niños, adolescentes y en adultos jóvenes).

Hay que resaltar que la Diabetes tipo I no puede prevenirse, pero como he comentado antes, es controlable.

Otro hándicap además del estricto estilo de vida asociado a este tipo de diabetes son los pinchazos, ya que  a las engorrosas pruebas de azúcar en sangre hay que añadir que el tratamiento habitual en estos casos es la administración subcutánea de insulinas, las de acción lenta como tratamiento diario y las de acción rápida cuando los niveles de azúcar en sangre superen los valores preestablecidos. Además estos pacientes requieren más controles de sus niveles de azúcar, e incluso ajustar las dosis de insulina a sus cambios de estilo de vida.

La diabetes tipo II es menos agresiva y la más común de las diabetes.  Aparece normalmente en edad adulta, estando asociada en la mayoría de los casos a un estilo de vida inadecuado, alimentación no saludable, sedentarismo… Lo positivo es que puede evitarse e incluso controlarse o erradicarse sin necesidad de medicación, simplemente adoptando unas normas de obligado cumplimiento en el estilo de vida.

Además de ejercicio, dieta y llevar un estilo de vida saludable, el tratamiento en estos pacientes es más llevadero. Este consiste mayoritariamente en la administración de antidiabéticos orales: Metformina, gliclacida, glibenclamida, linagliptina… Hoy día está muy en uso la combinación de antidiabéticos orales, de hecho hay tratamientos combinados en un solo comprimido que han demostrado un mejor margen terapéutico y eficacia en los casos más difíciles.

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