Una farmacia en el corazón de Oviedo…

Medicadoo asistió  al 9º MeetingFENG organizado por Mediformplus, un congreso de gestión farmacéutica sobre marketing, gestión, mundo digital… Una cita muy recomendable para todos los profesionales del sector, en la que también compañeros comparten experiencias que les han llevado a tomar decisiones que han funcionado empresarialmente en sus oficinas de farmacia. Me fascinó especialmente la charla  de  los hermanos Mercedes y Nacho, de Farmacia Migoya, en la que nos detallaron cómo tuvieron que reinventarse y adaptarse a los nuevos tiempos con una historia entrañable que me gustaría compartir con todos nuestros seguidores.


La farmacia Migoya, situada en una de las calles del casco histórico de Ovideo, fue adquirida allá en los años 40 por Ismael Migoya González, abuelo de Mercedes y Nacho. Era una época difícil, de postguerra, de muchas carencias, faltaba de todo… pero lejos de doblegar a este profesional, Ismael agudizó su ingenio y consiguió sacar adelante su botica en unos tiempos que eran realmente muy complicados.

Ismael además de ser el primero de una zaga de farmacéuticos con un hijo y tres nietos dedicados a la profesión, fue un profesional muy involucrado en su oficio. Es importante destacar que ejerció como presidente de la Cooperativa Farmaceútica Asturiana desde 1944 hasta 1968, de la que fue también fundador. Desde 1972 fue consejero de la Unión Patronal Mutua y de Acofarma y fue nombrado académico de Número de la Academia Médico Quirúrgica de Oviedo.

Pero sus hazañas no solo se ciñen al ámbito profesional, Ismael además de buen farmacéutico, era una persona solidaria. De entre los muchos detalles que sus nietos contaron sobre sus años a los mandos de la farmacia Migoya, me llamó especialmente la atención que en los años 40, con la ayuda de la confitería Camilo de Blas, diseñó un bizcocho antiparasitario para que pudieran adquirirlo los niños de Oviedo para combatir las lombrices. Puede sonar un poco chocante que en el año 2020 se dispense en una Farmacia, un bizcocho elaborado en una confitería con algún tipo de medicamento, pero teniendo en cuenta que eran años muy duros, la iniciativa era de sobresaliente o matrícula de honor.

Actualmente la Farmacia Migoya está regentada por Nacho y Mercedes, nietos de Ismael. En su charla nos comentan  que con los nuevos tiempos, han tenido que tomar decisiones de todos los colores, como hacer cambios en su gestión, realizar nuevas estrategias de compra y de marketing e incluso crear una marca propia de dermofarmacia… Pero todo sin perder ni un gramo del carácter asistencial que les transmitió primero su abuelo, y luego su padre. De hecho una de las primeras medidas que han tomado es aprovechar las nuevas tecnologías para ponerlas al servicio de sus pacientes con su apuesta total por impartir los servicios SPD.

Con este servicio,  el farmacéutico elabora a un paciente de manera individual y personalizada un pastillero, con un sistema desechable de un solo uso, con toda la medicación, dosis y pautas correctas… Así los pacientes tendrán su medicación preparada y revisada por un farmacéutico, disminuyendo considerablemente la probabilidad de errores en la toma de la medicación.

Pero de todo lo que nos comentaron los hermanos Migoya, quedé prendado con la iniciativa que tuvieron hace unos meses de introducir en su equipo a Gonzalo.

Gonzalo es un mozarrón de 27 años, joven, dispuesto, trabajador y con muchas ganas de aportar y aprender, pero tiene Síndrome de Down, algo que desgraciadamente te cierra muchas puertas a la hora de encontrar un trabajo y buscarse la vida.

Nos comentan Nacho y Mercedes que lo han contratado a media jornada, y ha comenzado con tareas como recepción de pedidos, reposición, control de encargos, gestión de caducidades… tareas que realiza eficazmente, con una evolución día a día que ha superado toda expectativa.

Pero este joven asturiano, no sólo es eficaz en su trabajo, Gonzalo ha aportado un plus humano al equipo que hace que el día a día en la farmacia sea más especial. Me gustaría compartir unas palabras que me ha pasado Nacho sobre su compañero.

«Gonzalo es una persona feliz, alegre, que contagia su felicidad, alegría y buen rollo con el resto del equipo. Además no tiene filtros, por lo que hemos vivido anécdotas muy divertidas con él, es eficaz, trabajador y aprende muy rápido.´´

«Ha sido la última gota para llenar el vaso del proyecto Farmacia Migoya, cuando pide ayuda todos nos volcamos, sin duda alguna, Gonzalo ha mejorado nuestro concepto y labor de equipo, y es uno de los eslabones necesarios de la farmacia Migoya´´.

Me comenta Nacho, que Gonzalo se ha apuntado a un gimnasio para tener más fuerza a la hora de mover las cajas y cubetas de los pedidos, además tiene en mente apuntarse a boxeo para proteger a su familia, a su novia y a todos sus compañeros de la Farmacia.

Con este post, además de dar voz a una gran iniciativa que han tenido unos amigos y compañeros de profesión, me gustaría que desde las farmacias tomáramos conciencia, ya que hay un sector de la población que tiene mucho que aportar a nuestros equipos, a los que paradójicamente el mercado laboral les pone demasiadas trabas, como son los chicos y chicas con Síndrome de Down.

Si tenéis cualquier duda o consulta podéis poneros en contacto con la Asociación Down Asturias, donde estarán encantados de atender cualquier consulta.

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Autor

Lalo Gastalver

Farmacéutico Comunitario

Lalo Gastalver es Licenciado en Farmacia y Máster en Marketing Farmacéutico. Mi inquietud por el mundo de la Farmacia me viene desde muy pequeño, mi padre Fernando y mi abuelo Jaime dedicaron su vida a esta bella profesión que llevo desarrollando desde el año 2003 en Fuengirola Málaga. Mi madre me dice que no soy farmacéutico, que soy Boticario como lo fue mi padre. Ahora os preguntaréis ¿Qué diferencia hay? Pues muchas, me encanta escuchar a los pacientes, resolver todas sus dudas, charlar con esos abuelos que te buscan más por conversar un rato que por la dispensación en sí, ayudar a dejar de fumar, a adelgazar y a todo lo que mi formación me permita.